Saltar al contenido

LA HISTORIA DE LAS DROGAS, CAPÍTULO 1

'Tiempo aproximado de lectura: 14 minutos.

Si prefieres escuchar a leer, dirígete al final del artículo, antes del espacio para la suscripción.

sustancia

Creo que siendo un tema tan polémico y fácil de malinterpretar como es el de las sustancias, lo primero que debería hacer es explicar qué pretendo escribiendo esto, hacia qué público me dirijo y cómo voy a exponer estas historias.

Últimamente veníamos publicando artículos separados, sin un nexo común a cada uno de ellos. Y, recientemente, pensamos: ¿por qué no diferenciarnos y escribir cada uno largo y tendido sobre un tema que nos interese y, a la vez, esté relacionado con el blog?

Queríamos ir más allá y así lo hemos hecho.

Hace dos años realicé una investigación sobre las drogas, en especial sobre el cannabis y la cocaína. Donde quiero llegar es a que el tema siempre me ha llamado la atención y llevo tiempo reflexionando sobre él.

Presenté el proyecto ante un jurado, pero como era menor, necesité de una tutora. Esta mujer me obligó a eliminar mucha información según ella subjetiva, aunque bien apoyada por los datos que había recogido y mi experiencia personal. Esta vez tengo la oportunidad de expresar lo que realmente extraje de esa investigación, sin que nadie me lo censure, así que voy a aprovecharla, explicándome a lo largo de una serie de artículos.

Si bien es cierto que se trata de un proyecto y de los pensamientos de una adolescente, creo que mis conclusiones podrían ayudar no solo a los adolescentes, sino también a los jóvenes y adultos en riesgo de desarrollar problemas con las sustancias o que se iniciaron en el consumo recientemente.

Pretendo que los que acudan a estas lecturas sean personas interesadas en el tema, en busca de información real, además de puntos de vista inusuales. Unas lecturas en las que la persona que acude a ellas se sienta cómodo y a gusto, como si hablase con un amigo que conoce el tema y no con una madre que le dice que las drogas son malas ‘porque lo dice ella y punto’.

Esos métodos de supuesta prevención, como los de la típica madre histérica y policías en colegios diciendo que pueden detenerte por tenencia y consumo de estupefacientes, no causan ningún resultado. Porque eso ya lo sabemos. Sabemos que las drogas pueden hacer daño y que pueden detenerte. Y, aun así, la gente sigue consumiendo.

¿Causan entonces alguna prevención ese tipo de conversaciones? No.

Se necesita información real para la prevención. Basta ya de calificar todas las drogas como malas o todas las drogas como buenas. Basta de acusar a cualquier consumidor de yonki o desecho social y basta de folletos sobre la cocaína y otras drogas que tan solo explican sus efectos y consecuencias a largo plazo.

Y eso es lo que pretendo. Servir de apoyo para los interesados y evitar que caigan en consumos indeseados. O servir de apoyo para los que se iniciaron en ese tipo de consumos y quieren salir de ellos.

Quiero dejar claro que estos escritos no pretenden ayudar a una persona que no va a poner nada de su parte porque le ‘resulta difícil’ o ‘es que tiene muchos problemas’. Solo ayudarán a quien quiera mejorar, como cualquier otro artículo de este blog.

Así que, deja de ponerte excusas, lee, aprende, toma buenas decisiones y actúa.

Para que las personas puedan sentirse más identificadas con lo que escribo, en la mayoría de artículos aparecerán varios personajes, donde el principal será Jorge, un chico de 17 años cuyos amigos se iniciaron en el consumo de cannabis recientemente.

Pretendo que cada lector pueda sentirse identificado con Jorge o alguno de los otros personajes, para que puedan ver ‘desde fuera’, la evolución de los mismos y hasta qué puntos llegan (si llegan).

Como puede que una simple identificación no sirva para mucho, el protagonista lanzará una advertencia a través de su experiencia al lector, donde le recordará lo principal de los artículos anteriores.

Estos serán lanzados cada martes sin falta, y todos los que forman parte de la comunidad aduv recibirán en sus e-mails reflexiones que no aparecerán aquí. Si quieres formar parte, aún estás a tiempo.

¡ENHORABUENA!

Si quieres recibir una guía sobre cómo conseguir tus objetivos y los dos primeros capítulos del libro El propósito de tu vida. Solo tienes que dejarnos tu nombre y e-mail. ¿Por qué no? ¡ES GRATIS!
Email address
First Name
Secure and Spam free...

De la misma manera que los cuchillos no son malos y sí el que los usa inapropiadamente; no vengo a decir que las drogas son malas, sino el que las consume sin conocimiento, tratando de aportarle ese conocimiento para que las maneras de actuar de los afectados e interesados no sean las que llevan a calificar a las drogas de malas.

Dicho esto, vamos a empezar con un repaso sobre la historia de la sustancia y sus usos a lo largo del tiempo, para conocer cómo se produce y por qué el cambio de usos de las drogas y de la mentalidad hacia las mismas. Iremos pensando sobre ello según lo vayamos narrando.

La información ha sido extraída de un libro llamado Historia elemental de las drogas, que os lo recomiendo para leer en profundidad.

Comencemos.

La historia de las drogas

Resulta de vital importancia el conocimiento del recorrido que han llevado a cabo los estupefacientes, para que podamos alejarnos de la perspectiva que tiene hacia ellas el mundo actual, aumentemos nuestro campo de visión y, tal vez, modifiquemos nuestro punto de vista al respecto.

Este recorrido histórico tratará la evolución de la sustancia y sus usos, desde los ritos religiosos hasta la invasión del crack y las drogas de diseño, desde las guerras del opio hasta el estallido de los psicodélicos.

Lo más sorprendente que en este recorrido encontramos son los diferentes usos que una misma sustancia ha tenido a lo largo del tiempo, la percepción que se ha tenido de la misma y cómo afectó a sus consumidores.

Por ejemplo, si hablamos de opio y de heroína (un derivado del opio), descubrimos cómo los primeros no tenían ningún problema y utilizaban la sustancia para afrontar mejor sus responsabilidades, mientras que los segundos se declaraban irresponsables por completo y con ellos apareció la figura del yonki, ese personaje-tipo que mostró el desarraigo y la desolación de ciertos grupos en su punto más álgido.

Pero, empecemos desde el principio.

¿Cómo nació cualquier sustancia?

Inicialmente, las drogas no eran tratadas como producto de consumo para el humano, sino que simplemente se conocían como una coevolución entre el reino animal y el vegetal. Entendían que ellas poseían sustancias que alteraban la percepción de los animales para evitar que estos últimos se las comieran.

Unos cuantos milenios después, las sociedades de cazadores-recolectores (las más antiguas) descubrieron esa sustancia por error, al consumir plantas con este tipo de propiedades. En esas primeras tomas ‘accidentales’, descubrieron que alguna de ellas era capaz de transportarles a otro tipo de realidades, en las que sentían una profunda conexión con la divinidad.

Así que tomaron como propia alguna sustancia psicodélica, como el peyote, que la utilizaban desde para hacer hechizos y ofrendas para sus dioses hasta curas para los enfermos de su tribu, pasando por ritos de reafirmación cultural en los que un niño se convertía en adulto tras el consumo de esta sustancia.

peyote
Peyote

Se ha demostrado que estos personajes no desarrollan adicción (aún existen pequeñas tribus con estas costumbres en las que se han realizado estudios), pues no utilizan la sustancia fuera de un fin específico y, cuando la utilizan, no varían la cantidad de sus dosis con el paso del tiempo, al contrario que los consumidores actuales de occidente.

No les ocurre porque el uso que hacen de la sustancia es específico. Y no solo eso, sino que se trata de uno que los ayuda a obtener un mayor conocimiento del mundo que los rodea y de ellos mismos, además de mejorar la cohesión entre los miembros del grupo, algo fundamental para la supervivencia, tanto individual como tribal.

¿Cuál ha sido la sustancia más popular de la historia?

Sin embargo, el peyote no ha sido la sustancia más popular en la historia. Ese honor lo tiene el opio, que proviene de la planta de adormidera. Tiene anécdotas tan interesantes como que Homero la menciona en su libro la Odisea como aliviador de penas, o que el papiro de Ebers lo recomienda como analgésico para evitar los desagradables lloros de los bebés.

¡Imagínate si ahora un médico le dice a una madre que inyecte opio a su bebé!

opio
Planta de adormidera o amapola con fisuras que permiten el escape de opio, el estupefaciente

¿Alcohol u opio?

Es curioso que esta droga, que hoy sería impensable de recomendar a nadie, causara muchos menos problemas que los que causó la sustancia legal actualmente más extendida: el alcohol.

En la India, donde Sura es el nombre de las bebidas alcohólicas en sánscrito, simboliza falsedad, miseria, tinieblas… ¡Y no son los únicos! Los budistas tampoco ven bien el consumo de alcohol, prefiriendo el cáñamo como forma de desinhibición.

En los tiempos de Grecia, donde el consumo de opio era habitual, tanto para uso recreativo como médico (inicio de ese propósito en los templos de Esculapio), fue el vino el que irrumpió –según palabras de Nietzsche-, como un extraño terrible, capaz de reducir a ruinas la casa que le ofrecía abrigo. Ante esta situación que parecía se iba de las manos, Platón propuso la prohibición del alcohol a los menores de 18 años.

Mientras tanto, los usuarios de opio no eran marginados, como sí lo eran los alcohólicos, porque la costumbre de consumir opio no se distinguía de otra como madrugar o trasnochar, hacer ejercicio o no hacerlo. Eso no ocurría con el vino, que no cesó en causar conflictos, así que finalmente se restringió su consumo a mayores de 30 años. Por gracia, los conflictos disminuyeron.

¿Había adictos al opio?

La figura del opiómano no existía, utilizaban la sustancia en reuniones y para enfrentarse mejor a sus responsabilidades. A donde quiero llegar es a que no dejaban de hacer lo que tenían que hacer por conseguir opio, ni sus vidas se basaban en obtener esta sustancia para nivelar el estrés como hacen hoy en día los fumadores. Estaba socialmente aceptado, no causaba mayores problemas y su consumo no estaba relacionado con la ilegalidad. Una actitud que puede igualarse a la que hoy en día tienen los tomadores de café.

Los islámicos también deploraban el alcohol

No solo indios, budistas y griegos tuvieron problemas con el alcohol, sino que el Islam también deplora la borrachera porque, según ellos, hace a las personas ridículas. Sin embargo, por lo que respecta al opio, también ayudó a su sociedad. Ibn Sinna o Avicena, el padre de la medicina árabe, usaba el opio como eutanásico y otros fines, así que la sustancia tomó un lugar predominante en la farmacopea. Como los budistas, preferían el cannabis como recreativo, aunque dieron un paso más y también le ofrecieron un lugar en la farmacopea, utilizándolo para casos de melancolía y epilepsia.

¿Y el cannabis?

Al-Ukbari dijo: “has de saber la ley islámica no prohíbe el consumo de fármacos como el hachís. Y puesto que no es ilícito, el pueblo considera que está permitido usarla, y la usa”.

Sin embargo, los árabes no fueron los primeros consumidores de cáñamo. Este nació en China hacia el 4.000 a.C., donde los indígenas creían que tomado durante un tiempo prolongado permitía la comunicación con los espíritus. De nuevo, el consumo era promovido por un fin concreto, que tenía lugar en rituales que se realizaban cada cierto tiempo. Así, la figura del adicto tampoco existía.

Todo cambió con el cristianismo… El cristianismo y las brujas

Cuando Roma se cristianizó, empezó a verse mal no solo el consumo de alcohol, sino el de cualquier sustancia, aunque fuera con un fin médico.

Este fue el inicio de los tabúes contra las drogas. Ahora consumirlas sería de marginado, de ilegal. Y no de espiritual que busca la conexión con Dios.

Como apenas el fin médico era válido, la farmacopea se estancó durante siglos, hasta el punto de que en el siglo X mataban a los drogueros y a sus familias.

Después, Europa entró en una profunda crisis. Esa crisis se prolongó durante mucho tiempo y, como los humanos nos sentimos mejor cuando la culpa de nuestros problemas es de otros y nos gusta responsabilizar a la magia y lo irracional cuando no entendemos lo que ocurre, decidimos culpar a las brujas de todo lo que sucedía.

Y si las brujas eran las culpables de nuestros problemas, ¡había que matarlas! Así que se inició una guerra contra ellas que duró varios siglos.

¿Qué hacían estas brujas?

Estas brujas eran acusadas de hacer ritos demoníacos con bebedizos y pomadas que serían los que llevaban a maldecir ciudades y llevarlas a la ruina.

Un día, antes de que quemasen vivas a unas cuantas de ellas, confesaron que por la noche untaban un palo con un ungüento para conocer carnalmente al diablo en soledad. Esos palos eran los de las escobas, y es lo que se representa en los cuentos como escobas voladoras.

Se trataba de mujeres diferentes a los demás, que no llevaban el mismo ritmo de vida que el resto ni tenían los mismos hábitos y, cuando una persona descubría actitudes extrañas en sus vecinas, normalmente solteras y que vivían solas (algo que casi nunca ocurría en esa época), las acusaban de brujas indiscriminadamente.

Pero algunos humanistas observaron la situación con perspectiva y propusieron que tan solo expresaban esas actitudes porque el ungüento del que recubrían el palo para facilitar su inserción en la vagina poseía propiedades alucinógenas, que llevaban a estas ‘brujas’ a explorar una realidad que iba más allá de la hasta el momento conocida.

En conclusión, solo se trataba de mujeres con pensamientos más amplios a los del resto, de las que podríamos haber aprendido mucho y tratado como sabias, a las que decidimos no escuchar, pero sí asesinar por su condición de solteronas, ‘inadaptadas’, sexualmente curiosas y, cómo no, mujeres.

¡Ah! No olvidemos que tomamos esa postura por cristianos, y no por otro motivo.

Fin de la guerra contra las brujas

Menos mal que un holandés, el teólogo Bekker, dijo que, si todos fuéramos sometidos a las torturas a las que se sometía a las brujas, todos seríamos brujos y, a partir del 1700, desaparecerían las brujas y todo su mundo.

A este propósito de fin del misticismo ayudaron los cristianos que volvieron de las cruzadas, que quedaron sorprendidos con la efectividad de la medicina árabe. Así que muchos propusieron el alejamiento de la religión y la vuelta a la utilización de las drogas como medicamento. El proceso fue difícil porque primero hubo que reducir lo sobrenatural de las brujas a lo prosaico de las propiedades alucinógenas de un ungüento. Y luego hubo que mostrar que lo prosaico presentaba gran utilidad en el ámbito médico.

En este proceso destacó Paracelso (S.XVI), que inventó el Láudano (disolución de opio). Se necesitaron un par de siglos para que los médicos se separaran de los hechiceros, las brujas desaparecieran por completo y surgiera en Londres el primer colegio médico europeo.

Además, se descubrió América, y con ella un gran tesoro botánico. Los indígenas les explicaron que el mismo fármaco podía utilizarse como cura y a la vez ser la causa de la enfermedad. Esta fue la primera vez que se tomó una visión ambigua pero objetiva y no mística de las drogas.

Si bien es cierto que el cristianismo frenó el interés de los humanos sobre las sustancias, este no desapareció. Y el hecho de que hubiera muchos médicos deseosos de embarcarse para conocer las maravillas curativas americanas lo demuestra. Entonces, ¿tenemos los humanos la necesidad de alterar nuestra conciencia? Lo descubriremos en los próximos artículos.

América y sus drogas

Mientras tanto, veamos qué se descubrió en América que fue de utilidad en Europa. Lo primero fue el arbusto de coca, que es originario de los Andes desde el siglo III a.C. Este arbusto y el betel (análogo en Oriente) suponen una inyección de energía, que faculta para comer menos y trabajar más, por lo que el acomodado la usaba por gusto y el pobre por necesidad. Causó interés a los viajeros y se importaron 1.300 toneladas de hoja de coca para la feria anual de Potosí.

arbusto de coca
Arbusto de coca
Betel
Betel

Aun así, esta no fue la droga más extendida por allí. Lo era el tabaco, que se consumía bebido, comido o fumado. La marca Virginia aprovechó este nicho y lo hizo tan bien que, a día de hoy, es una de las marcas líderes si nos referimos al tabaco de liar.

El opio y sus problemas

Pero, volvamos al láudano de Paracelso. Su principal inconveniente era su precio, que era muy elevado, así que el primer preparado adsequible fueron los polvos de Dover, que se comercializaron en boticas y fue utilizado por reyes como Catalina de Rusia o Federico II de Prusia.

El negocio del opio en Europa funcionaba bien. Sin embargo, el de las manufacturas no tanto. Eso quiere decir que teníamos opio para abastecernos, pero no manufacturas, así que las importábamos de Asia.

Ellos solo permitían el pago con oro y plata. Pero sus productos eran muy caros y no teníamos tanto. Así que se planteó la posibilidad de transportar opio europeo, que era muy competitivo con el asiático, pues su contenido en morfina era mayor. Los chinos lo probaron y quedaron encantados, así que lo aceptaron como si fuera oro o plata.

Pero pronto vendrían los problemas que llevaron a las tan conocidas guerras del opio. En 1739, el emperador Chia-ching prohibió el cultivo y comercio de adormidera porque el opio causó algún problema espontáneo en grupos reducidos de su población.

¿La consecuencia? El nacimiento del contrabando. Y es que quien quiere consumir, va a consumir, aunque tenga que hacerlo de manera ilegal.

Quien se alzó con el suministro de la droga fue la East India Company. El nacer del narcotráfico trajo consigo la aparición de los adictos, personas que para consumir ya dependían de un proveedor ilegal o ‘camello’, esconderse en lugares conflictivos, cometer delitos, dedicarse a la búsqueda de droga, tener conocimiento de que eso es algo negativo y seguir haciéndolo porque eso los lleva a… ‘desinhibirse’. Bueno, mejor dicho, eso los lleva a evitar sus responsabilidades. Así es como aparecieron los primeros opiómanos y con ellos los problemas.

La primera guerra del opio.

Un siglo después, el emperador Tao-kuang se da cuenta de que la prohibición ha traído más problemas de los que había antes y se plantea volver a legalizarlo. Así que reúne a sus consejeros para conocer su opinión.

De estos, unos estaban a favor de relegalizarlo y otros a favor de continuar con la prohibición. Un representante del segundo bando, Lin Tse-hsü arrojó al mar sin previo aviso 1.400 toneladas de opio inglés, lo que provocó una guerra que ganaron los ingleses y que terminó con la firma del Tratado de Nanking (1843), una alta indemnización en metálico, la cesión a Inglaterra de Hong Kong y Amoy y la apertura al comercio de cinco nuevos puertos.

La segunda guerra del opio.

Los chinos, trece años más tarde, se niegan a pagar la indemnización. Así que estalla la segunda guerra del opio, que termina con la rendición de los orientales por el Tratado de Tientsing (1858).

En ese momento se encontraba una emperatriz en el poder, Tseu-hi, una opiómana reconocida que decide asestar un duro golpe a la East India Co., legalizando la importación y el consumo. Su sucesor consuma la catástrofe para la Compañía, volviendo a cultivar adormidera y abriendo centros de desintoxicación. Tras la legalización, el porcentaje de consumidores regulares oscilaba el 0,5%, 20 veces inferior al que hoy depende Occidente del Valium y sus análogos.

¿Qué nos enseñan las guerras del opio?

De estas guerras podríamos aprender muchas cosas. La primera es que la prohibición no supone la reducción del consumo, de consumidores ni de sus problemas, sino que empeora la situación de los mismos, haciendo que dejen de ser simples consumidores, como podría serlo ahora un tomador de café, para pasar a ser marginados sociales.

Además, el conocimiento de la historia nos permite reconocer cuál fue la solución a este problema: la relegalización y la apertura de centros de desintoxicación para quien ya sufriera problemas. Con el tiempo, esos antiguos adictos desaparecerían y el consumo se regularía de nuevo, mucho más de lo que está regulado el consumo de medicamentos para dormir en Occidente.

El narcotráfico desapareció, y con él la ilegalidad, misticismos y tabúes en torno a la sustancia. Ahora el tomador volvía a ser una persona normal, con apariencia normal y sin problemas sociales. ¿Crees que sería posible aplicar algo así en la actualidad? Lo reflexionaremos al final.

prohibición y relegalización

Después, comienza toda la farmacia que actualmente conocemos. Esta consiguió aislar los principios activos de diversas sustancias y comenzó a vender drogas dañinas como medicamentos pasivos, con consecuencias desastrosas. Esta época hasta la actual será narrada en el próximo capítulo, que saldrá el martes de la semana que viene. Te esperamos.

Reflexión final

En los inicios, cualquier cultura consumía sustancias con una utilidad específica, generalmente relacionada con el contacto con la divinidad o, en el caso de las brujas, simple experimentación sexual. Seguían ritos y ceremonias y los problemas eran inexistentes.

En estos tiempos, los adictos no existían, pero sí aparecieron con las drogas que se consumían sin especifidad, como el alcohol. Se bebía en tabernas ‘porque sí’, como simple ‘desinhibición’, y con una dosis cada vez superior. Los borrachos enloquecían y, como decían los árabes, hacían el ridículo. Causaban tantos problemas que fue necesaria la restricción de edad hasta los 30 años.

Esta vez, la prohibición tuvo un efecto positivo, pero hace un par de párrafos hemos visto cómo la prohibición solo afectó negativamente.

Y es que en el primer caso no se publicitó bajo difamaciones como las que se podrían asociar a la cocaína en la actualidad, sino que los mismos hijos veían el problema en sus padres y los estados solo les dieron la oportunidad de desarrollar su madurez hasta los 30 años para decidir si querían arriesgarse a caer o no en ese tipo de consumos.

Fue algo como: ¿debo consumir alcohol? ¿Por qué?

En el segundo caso, la prohibición se produjo para cualquier edad, sexo, religión y de cualquier manera, independientemente incluso de si el uso era recreativo o médico, sin apenas pararse a pensar si cada sustancia podría ayudar en algo con usos específicos. Se metió miedo a la población, lo que causó, inevitablemente, el rechazo hacia los consumidores de la droga y el eclipse de los beneficios o, más bien, los no perjuicios que causaban a sus usuarios.

Fue algo como: no consumo porque es malo y lo dice mi emperador.

En definitiva, si se podría o no aplicar en la actualidad una solución para hacer desaparecer a los adictos, el narcotráfico y sus problemas como la que llevaron a cabo Tseu-hi y su sucesor, creo que los estados no están interesados en que eso ocurra.

Si bien resulta conspiranoico pensar sobre los estados como grandes empresas que solo quieren ganar dinero y no el bien para sus ciudadanos, en el próximo capítulo descubrirás la multitud de ocasiones que estos estados han propagado bajo buenas publicidades el uso y consumo de sustancias que ellos sabían eran negativas para la salud pero que los llevaban a embolsarse grandes cantidades de dinero.

En definitiva, esos estados no quieren protegerte. Eres otro número más que no importa si se muere. Solo quieren tu dinero y tu voto y, sí, ellos también ganan con el narcotráfico. Todo en el próximo capítulo.

Me gustaría dejarais vuestras opiniones en los comentarios de abajo y acudieseis a una nueva cita, que tendrá lugar aquí el próximo martes, bajo el título: Historia de las drogas capítulo 2.

Un saludo y hasta la próxima. Actúa.

Si quieres recibir una guía sobre cómo alcanzar tus objetivos y los dos primeros capítulos del libro El propósito de tu vida, déjanos tu e-mail debajo de las estrellas para votar, y lo recibirás automáticamente. ¿Por qué no? ¡ES GRATIS!

¡¡PARA COMPARTIRLO EN TUS REDES SOCIALES, SOLO TIENES QUE PINCHAR EN LOS BOTONES ENCIMA DE LOS COMENTARIOS!!

TAMBIÉN PUEDES SEGUIRNOS EN NUESTRAS REDES SOCIALES: TWITTER, INSTAGRAM FACEBOOK Y PINTEREST.

Si prefieres escuchar en lugar de leer: 

¡Vota qué te ha parecido y coméntanos cómo podemos mejorar!

LA HISTORIA DE LAS DROGAS, CAPÍTULO 1
5 (100%) 1 vote

 

¡ENHORABUENA!

Si quieres recibir una guía sobre cómo conseguir tus objetivos y los dos primeros capítulos del libro El propósito de tu vida. Solo tienes que dejarnos tu nombre y e-mail. ¿Por qué no? ¡ES GRATIS!
Email address
First Name
Secure and Spam free...

Leave a Reply

Sé el primero en comentar

avatar
  Subscribe  
Avisarme

¡ENHORABUENA!

Si quieres recibir una guía sobre cómo conseguir tus objetivos y los dos primeros capítulos del libro El propósito de tu vida. Solo tienes que dejarnos tu nombre y e-mail. ¿Por qué no? ¡ES GRATIS!
Email address
First Name
Secure and Spam free...