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POR QUÉ ERES UN PUTO VAGO

Tiempo aproximado de lectura: 12 minutos.
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¡Eh! ¡Tú, puto vago! Léete lo siguiente que te va a venir bien.

  1. Te motivas para hacer algo. Y piensas… ¡Hoy es el día!
  2. Los primeros días van bien. Pero de repente un día, decides dejarlo para otro momento.
  3. La culpa te empieza a reconcomer, y sigues evitando el trabajo duro con cualquier excusa.
  4. Hasta que te rindes.
  5. Te das cuenta que estás convirtiendo tu vaguería en deporte olímpico y como no quieres ser bueno en eso siquiera, la motivación te llega de nuevo, y decides hacer algo… ¡Hoy es el día!
  6. De nuevo al primer punto.

¿Te resulta familiar? Nos ha pasado a todos. Y es un problema grave.

Al mundo le eres indiferente.

A menos que aportes algo, no eres nadie.Y un vago es incapaz de aportar nada.

Eres un problema para ti mismo en el momento en que tu vaguería impide que luches por tu propósito.

Ves a la gente evolucionar, progresando con su vida y tú solo ves tu vida pasar. ¿No te da pena? Debería.

Porque, a pesar de ser vagos por naturaleza, esta tendencia se puede romper.

¿Cuál es la causa de ser un vago? ¿El vago nace o se hace? Y, lo más importante, si lo eres, ¿hay alguna manera de dejar de serlo?

A continuación, la respuesta a tus preguntas.

 

¿Por qué eres un puto vago?

Genética.

Se llevó a cabo una investigación, donde se separaron a dos grupos de ratas criadas de la misma manera. Unas con una actividad física mayor y otras con una menor.

Tras varias generaciones, las descendientes de ratas con mayor actividad mantenían esa tendencia. A las de menor, les pasó lo mismo.

Se examinaron los genes de ambos grupos, encontrando que, entre las que tenían poca actividad física, algunas portaban una mutación en el gen SLC35D3, el cual se encarga de que la dopamina, neurotransmisor responsable de las sensaciones placenteras, penetre en las neuronas.

En las ratas con una mutación en ese gen, la dopamina no se expande por el cerebro, causando la ausencia de sensaciones placenteras al realizar ejercicio.

De esta manera, no desarrollan adicción a esta actividad como sus compañeras.

Esto demuestra dos cosas:

  • La primera, que se trata de un problema hereditario.
  • La segunda, que los humanos también padecemos esa mutación. Lo cual se ha demostrado en estudios posteriores.(Estudio)

Pensarás que como es genético, ya no tienes solución, que estás perdido, que naciste vago y te morirás vago.

No es excusa, porque la expresión de los genes es mitigable, es decir, puedes dejar de ser vago, aunque lleves la vaguería en los genes. ¿Cómo? Rompiendo la...

HOMEOSTASIS

Es la causa más importante de tu aversión al trabajo.

La homeostasis es la tendencia de nuestro cerebro a mantener el equilibrio, a no cambiar, con el objetivo de ahorrar energía.

Entra la evolución

En la Prehistoria, el acceso a la energía era limitado, es decir, no tenías alimento, descanso y protección asegurada.

En esta situación, ahorrar energía era esencial. Tu supervivencia dependía de ello.

Así, cualquier actividad que no fuese fundamental como conseguir comida, reproducirse y proteger al grupo, era sustituida por descanso.

Esa energía que se ahorraba, se conservaba en forma de grasa para épocas de hambre y frío, en fuerza para soportar alguna enfermedad, para huir de un depredador...

En la actualidad, el acceso a la energía en la mayoría del mundo occidental es ilimitado, obteniéndose casi de manera instantánea.

No tienes que cazar un animal, transportarlo, deshuesarlo… Solo tienes que ir al frigorífico.

En esta situación, la homeostasis ya no es tan importante. No nos asegura nuestra supervivencia. Al mantenernos en ese ahorro energético, tendemos a lo que conocemos como ser un vago.

En el mundo actual, tienes que usar toda la energía a tu disposición para aportar algo al mundo. Para lograr tu propósito. Para cumplir tus sueños.

De ahí, que todo lo que nos lleve a no esforzarnos, debe ser combatido.

Ejemplo práctico

Pongamos un ejemplo práctico para entender este proceso:

Tienes un examen el próximo lunes, y planeas estudiar todos los días un rato.

Lunes

El primer lunes, al ver el examen muy lejano, decides verte una temporada de Juego De Tronos. Es espectacular y la disfrutas. Un día productivo.

Martes

El martes, agotado de la jornada del día anterior, en la que tuviste que acostarte tarde, decides tomarte un día de descanso. Total, estás cansado y cansado no se estudia.

Miércoles

El miércoles tampoco puedes estudiar. Tienes que quedar con tus amigos. ¡No todo en la vida es el trabajo! Además, sabes que el jueves te vas a poner, y vas a triunfar en el examen.

Jueves

El jueves, te levantas motivado para estudiar. Hoy es el día. Pero antes tienes que merendar y preparar la habitación. Ya estás sentado. Te levantas a beber agua. Al volver ves que te han escrito en whatsapp. Lo miras un segundo. Dos horas después, agotado de chatear, decides tomarte un poco de descanso. Bebes agua de nuevo y decides verte la siguiente temporada de Juego De Tronos. Todo el mundo sabe que se estudia los findes.

Viernes

El viernes, terminas la temporada, y por la noche sales con tus amigos. Solo un rato. Eso sí, ya has planeado las horas de estudio del sábado y del domingo. Lo tienes controlado.

Sábado

El sábado te levantas tarde, y estás un poco agobiado. Te sientas delante del libro, lees la misma página durante 2 horas y decides tomarte un descanso. Piensas que el profesor se ha pasado con el material.

Pero no pasa nada: sabes que puedes estudiártelo todo el último día porque eres más listo que nadie, así que te metes en whatsapp y vas pidiendo apuntes. Los consigues. Aunque están a medias.

Domingo

El domingo, al ver que son pocos apuntes, te la juegas. "Solo me estudio esto y rezo porque no me caiga nada más".

Examen

El lunes en el examen, te entra algo que no estaba en los apuntes. Y tú, mil excusas. "Es que el profesor ha ido a pillar". "Es que no ha dado tiempo a prepararse el examen". "Es que me van a suspender".

¿Por qué ocurre esto?

El dejar las cosas para otro momento, la procrastinación, se basa en una lucha por el control entre 2 partes del cerebro:

1) Sistema Límbico:

Es la parte del cerebro más antigua. Se la llama también el cerebro reptiliano. En nuestra niñez, se desarrolla por completo.

Se encarga de las acciones inconscientes, y en él se encuentra el centro de placer.

Cuando acercamos la mano al fuego, la alejamos rápidamente porque nos es desagradable.

De la misma manera, cuando estamos ante una tarea dura, como estudiar o entrenar, el sistema límbico lo detecta como una amenaza y nos dice. “No lo hagas ahora”.

2) Córtex Prefrontal:

Es la parte del cerebro que piensa. Que planea y nos hace actuar. Nos diferencia de los animales.

En esta lucha entre las 2 partes, cuando domina el sistema límbico, tendemos a hacer una actividad placentera en lugar de una que conlleve esfuerzo. En otras palabras, vemos una serie antes que estudiar. Procrastinamos.

Que domine una zona u otra es una cuestión de cómo se produce la distribución neuronal en nuestro cerebro y de si el córtex es más fuerte que el sistema límbico.

Si el córtex es más poderoso, haremos la tarea que teníamos en mente.

También entra en juego la amígdala.

La amígdala está relacionada con el almacenamiento y procesamiento de emociones. Es decir, que cuando tenemos algo difícil que hacer, hay una reacción emocional de lucha, de resistencia a hacerlo.

Es evolución. El cerebro quiere alejarnos de sentir cosas negativas.

Así, en esta situación, libera un neurotransmisor causante de las sensaciones que dominan a la mayoría de la población:

El miedo y la ansiedad.

En ese momento, decidimos no hacer la actividad que quiere el córtex y hacemos alguna que nos proporcione placer. Esta segunda actividad hace que liberemos dopamina, causando una sensación placentera en el cerebro y por tanto recompensando la mala actuación cerebral, creando un mal hábito.

Es normal. Todos preferimos hacer aquello que nos causa placer, a aquello que nos causa miedo y ansiedad.

Sin embargo, el miedo y la ansiedad se combaten plantándoles cara, no huyendo a masturbarse, comer chocolate o enganchándose a Netflix.

El sistema de recompensa decide si una actividad es positiva o negativa dependiendo del placer que produzca.

Él considera que una actividad es negativa cuando amenaza tu supervivencia.

Antes, era útil porque lo que causaba placer, estaba relacionado con tu supervivencia. Comer, follar y descansar era fundamental.

Ahora, a pesar de que son buenas actividades, las tenemos en inmensas cantidades. Y todo en exceso es malo.

Sin embargo, eso tu cerebro no lo sabe. Tus genes tampoco.

Actividades desagradables para el cerebro como sentarse a estudiar, ponerse a trabajar, hacer dieta, entrenar... o cualquier otro tipo de “sacrificio” que hagamos con un fin positivo para nosotros no va a matarnos.

Por tanto, la energía nos sobra. No necesitamos almacenarla. De hecho, tenemos que gastarla para producir resultados en nuestra vida.

¿Cómo dejar de ser un vago?

Así, para vencer a la homeostasis tenemos que centrarnos en tres aspectos concretos:

1) Córtex Prefrontal:

Realiza las actividades complicadas de manera consciente. Necesitamos uno en forma, lo suficientemente fuerte como para poder dominar al sistema límbico.

Sin embargo, no hacemos más que cargárnoslo con actividades como el multitasking o las redes sociales.

Por eso, para fortalecerlo hay que focalizarse en aquellas que requieran prestar atención y olvidarse de las actividades banales y superficiales que no la requieren.

 

2) Estancamiento:

Cuando lleves poco tiempo ejercitando el córtex prefrontal, vas a estar cansado.

Así que tu córtex buscará cualquier tipo de excusa de mierda para que dejes de hacer esa actividad.

Lo peor, es que lo racionalizará bastante bien.

Todo lo en forma que hayas puesto a tu córtex, será usado como arma para buscar la mejor excusa.

Argumentos como que 'la vida son 2 días', 'por no entrenar un día no pasa nada', 'mejor no entrenar hoy porque si me canso luego no rindo' te llevan a comer comida basura o irte de fiesta.

No te des por vencido. Cualquier cambio permanente que vayas a hacer, tanto en tu sistema hormonal, como en la distribución neuronal de tu cerebro lleva tiempo.

No creas que un hábito se forma en 2 días. Sé constante al menos 3 semanas y empezarás a formarlo, de tal manera que la próxima vez actuarás en piloto automático, sin esfuerzo.

Un consejo práctico: no escuches a tu cerebro cuando suelte estas excusas. No es él, son tus genes los que hablan. Ignórale y actúa.

Tus genes no saben cómo es el mundo en la actualidad. No entienden qué se necesita para triunfar.

Ignoran que, si no haces nada con tu vida, no vives, sino que sobrevives.

No vives, esperas la muerte.

Si no rompes la homeostasis, cuando te vayas a morir, verás tu vida y te lamentarás por haber perdido tanto tiempo en estupideces.

¿Por qué seguir leyendo este artículo cuando deberías estar persiguiendo tus sueños? ¿Para qué perder el tiempo por Internet o videojuegos cuando tienes obligaciones?

Si no te gusta tu cuerpo, entrena y haz dieta. No leas blogs.

Si quieres dejar de ser un vago, actúa y no leas sobre cómo dejar de serlo.

Si quieres follar, ve a conocer gente. No te mates a pajas.

Ahora tu córtex te estará diciendo que somos unos exagerados. Otra excusa de mierda para que no hagas lo que tienes que hacer para llegar donde quieres llegar.

 

3) Sistema de recompensa:

Lo que debes hacer, es que las actividades incómodas tengan una recompensa positiva. Así, tu cerebro las asociará eventualmente con algo bueno, evitando que el sistema límbico combata con fuerza contra tú córtex.

Debes formar un hábito.

Por ejemplo, si quieres entrenar todos los días, después de cada entreno consume un poco de chocolate.

Liberarás dopamina y te sentirás bien. Eventualmente, no necesitarás el chocolate e ir a entrenar no te dará pereza.

Sobre este tema, hablaremos en otro artículo.

Conclusión

Puede que pienses que tu vaguería tiene una excusa. Cuando te llamen vago, podrás decir: “No soy vago. Es mi sistema de recompensa, que actúa de esta manera porque se lo dictan mis genes ya desde mis antepasados prehistóricos”.

Una lástima que no sirva como excusa. La gente más productiva del mundo tiene los mismos genes que tú, pero han decidido luchar en vez de rendirse.

Así que sí, hay solución. Actuar. Formar nuevos hábitos. No quejarse y concentrarse.

Superar el estancamiento.

Los pasos uno por uno, step by step, se comentarán en un artículo posterior.

En síntesis, analiza las actividades que haces diariamente. Si requieren de tu atención y tienen un beneficio en el futuro, hazlas.

Y da igual lo que diga la gente o tu cerebro, si es productivo, sencillamente hazlo.

Por otra parte, si es una actividad que solo te aporta beneficio en ese instante, para de hacerla.

Es estúpida y tira tu valioso tiempo de vida.

De esta manera, fortalecerás tu córtex. Al recibir el beneficio en el futuro, empezarás una transición de la gratificación instantánea a un placer más intenso a largo plazo.

De todos modos, la gratificación instantánea siempre estará ahí. Tendrás que fortalecerte constantemente para vencerla.

 

Piensa por ti mismo, genera tus propias ideas y síguelas. No hagas lo que hace la mayoría. Eso no requiere concentración.

Cuando sigas tus ideas, aparecerán personas que no te apoyen, que te critiquen.

Ignórales. Mucha gente critica por envidia. Ellos no se atreven a tener una opinión propia, ni a hacer lo que de verdad quieren hacer.

Por último y como punto más importante para vencer la homeostasis, piensa cuál es tu propósito, apúntalo y colócalo en un lugar visible para que te recuerde hacia dónde quieres ir cada vez que te desvíes.

Trabaja en él a diario con energía.

Cuando la voz de la homeostasis te diga que desistas de la actividad, ignórala y persiste.

El que gana siempre es el mejor, y el mejor es el que, precisamente, mejor resiste la incomodidad.

En los siguientes artículos de esta sección, proveeremos material para simplificar las maneras de romper la homeostasis.

Hasta entonces, ten en cuenta que la información que has recibido es un arma de doble filo.

Puedes utilizarla como excusa para seguir siendo un inútil o como apoyo para empezar algo en tu vida.

Tus fracasos son tu culpa y no de los demás.

Siempre puedes ser quien quieres ser, pero vas a tener que luchar por ello y nadie va a hacerlo por ti.

No esperes que Amancio Ortega te entregue su fortuna, ni le culpes porque tú no seas rico; porque ni te la va a entregar, ni tiene la culpa de que seas un vago.

Así que deja de ver mierdas en internet y ponte a trabajar. Basta de peros. Actúa.

Si aún así decides seguir siendo un vago, al menos disfrútalo con este Casco almohada.Es la polla. Incluso si quieres dejar de ser un vago.

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BIBLIOGRAFÍA

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25 Comentarios on "POR QUÉ ERES UN PUTO VAGO"

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Adolfo
Guest

Gran artículo, me ha hecho pensar. Seguid por favor!!

Merce
Guest

Me ha encantado. Una manera de poder luchar por algo

Helena
Guest

Muy interesante y muy didáctico. Te remueve la conciencia.

Wiss
Guest

Excelente trabajo. Te hace reflexionar sobre la sociedad en que vivimos con multitud de ayudas y subvenciones, y te relaja a la hora de conseguir ser algo en la vida.
Enhorabuena !!!

Angel
Guest

Me ha dado miedo ir viendome reflejado en muchos puntos. Es muy cierto que el hombre es "perezoso" por naturaleza. Y es verdad que en la vida hay clases de personas las que aportan algo y las que viven de lo que aportan las demas estableciendo una simbiosis parasitaria. Lo importante es sentirse vivo en todo memento y vivir ocupado fisica y mentalmente.
Me ha parecido una muy buena aportacion. Os animo a seguir trabajando en esta linea.

Alvaro
Guest

Muy bueno, seguid así.

Jose335r
Guest

me gusta. me ha dado en que pensar,pero tengo alguna duda.esperare a los siguientes artículos.

Pamarpic
Guest

Yo también lo fui

Tomás
Guest

Muy bueno, de verdad, completo y esperando ver más. Buena bibliografía. Buen trabajo

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[…] Así surgen vagos y tramposos (Por qué eres un puto vago) […]

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[…] …existen una serie de reprimidos que quieren hacer algo, pero buscan cualquier excusa para no hacerlo. […]

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[…] Aquellos que tomen este tipo de decisiones incorrectas, no entrarán en ella. Además, encontrarán una manera de racionalizar su cobardía. Justificamos nuestras malas decisiones. […]

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[…] ocurre porque nuestro cuerpo busca siempre mantener la homeostasis, un estado de […]

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[…] humanos se unen y cooperan porque es la estrategia fundamental que nos ayudó a sobrevivir y crecer tras años de dificultad para competir contra las fuerzas de la […]

Miguel
Guest

Por lo que he entendido, lo más importante es dejar de seguir a la manada y ser alguien único dejando atrás la vagancia, que es lo que provoca que seas uno más que no ha hecho nada productivo durante el curso. Me he equivocado mucho?

¡ENHORABUENA!

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