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SISTEMA DE CREENCIAS. PARTE I: LA CAÍDA.

Tiempo aproximado de lectura: 10 minutos.

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sistema de creencias

Cogito ergo sum- Descartes.

Pienso luego existo. Desde mi primer contacto con la filosofía siempre me fascinó ese concepto. Pienso luego existo, por lo que si no piensas, no existes.

Pero, ¿por qué pensamos? O, mejor dicho, ¿qué es lo que hace que pensemos de una manera determinada?

¿Por qué incluso en una misma cultura, hay personas que piensan diferente?

¿Por qué la gente es tan obcecada en sus creencias?

Estos interrogantes siempre nos han acompañado; pero no fue hasta hace poco que llegamos a una conclusión.

¿Tiene lo que pienso, influencia en mi existencia? Y, lo más importante: si mi pensamiento evoluciona, ¿lo hará también mi existencia?

Todas estas preguntas tienen respuesta en el sistema de creencias.

Todo lo que crees y el punto sobre el que se forja tu pensamiento, es el sistema de creencias.

Así, tu personalidad, objetivos o propósito están en concordancia con él.

Sin embargo, pocos tienen uno consistente.

¿La razón?

Hemos renegado de nuestro pasado. Hemos renegado de toda la construcción social y cultural que nos trajo hasta el momento actual.

Es decir, la cultura cristiana cayó.

Así que ahora no tenemos un suelo firme sobre el que basar nuestro pensamiento.

La caída de El Gran Sistema de Creencias: Cristianismo

Sistema de creencias cayendo

La cultura cristiana ha sido la plataforma sobre la que se ha gestado todo el pensamiento europeo durante dos milenios.

Durante este largo período, la gente no se sentía tan vacía como en la actualidad.

Por supuesto tenían preguntas existenciales, pero tenían un marco en el que encuadrar la respuesta a casi cualquier pregunta.

Sabían qué era bueno. Qué estaba mal. Lo correcto y lo incorrecto.

Este marco de referencia, este sistema de creencias, fue capaz de ocupar todos los campos de la vida. Y lo fue porque aportaba solución a todos los problemas.

Y esto era debido a que su premisa básica era la búsqueda de la verdad.

Así, la gente se veía ‘obligada’ a encontrar el porqué de las cosas, tratando de que encajase con las Sagradas Escrituras.

Con el paso del tiempo, esta búsqueda de la verdad generó un tipo de pensamiento racional. El pensamiento científico.

Y ayudados por esta arma, la gente de la época empezó a buscar la verdad de una manera más precisa.

Y así nació la ciencia.

Una ciencia que no tardó en preguntarse por la verdad de los Escritos, Dios y todo el marco de realidad que el catolicismo había construido.

La creencia en Dios terminó. ¿Lo siguiente?

El abandono de las verdades que sustentaban esa cultura.

Es decir, que el cristianismo fue el causante del nacimiento de la ciencia, y está ejecutó a su propia madre.

Este análisis ya lo hizo el alemán Friedrich Nietzsche hace años, filósofo con el que coincidimos.

Tras la caída del cristianismo, la gente empezó a creer en la ciencia y a no reducirse a asociar cada caso extraño a un Milagro o un castigo de Dios.

¿Eso es bueno no? Dejas de creer en una mentira para creer en una verdad.

Pues no. No puedes hacer ese paso tan rápido.

Como hemos dicho, la religión cristiana formó nuestra manera de actuar durante dos milenios y, al derruirla, al haber “matado a Dios”, estas fueron las consecuencias superficiales de lo acaecido:

  • No creemos en Dios.
  • No creemos en la Biblia ni en la mitología cristiana.
  • Quitamos poder a una organización como la Iglesia.

Y estas consecuencias son buenas.

La negativa es que todo lo que creíamos y pensábamos sobre el mundo se derrumbó.

Es decir, que la base última sobre la que se sustentaba nuestro pensamiento se desvaneció.

Entonces, aparecieron diferentes corrientes que pensaban diferente a como lo hacía el cristianismo.

Por ejemplo, surgió una corriente nihilista, en la que ya no se consideraba que al morir el alma permanecía ardiente, viva tras la muerte.

En consecuencia, ya no tenía sentido trabajar sin descanso, no cometer delitos o llevar a cabo buenas obras.

Además, los ‘pecados’ ya no estaban necesariamente penados por la ley divina, por lo que el concepto de una justicia común que nos amparase también desapareció.

Por todo esto, el debate sobre qué está bien y qué está mal surgió con toda su fuerza.

Y es comprensible, ya que necesitamos una base moral. Sin ella, no sabemos cómo actuar ante ciertos estímulos. Y si apenas podemos actuar, ¿para qué estamos vivos?

Las ideologías: creencias fragmentadas.

El universos y sistemas de creencias

El paso de la creencia en todo, a la creencia en nada, nos llevó a caer en las ideologías, para encontrarle un sentido al mundo y su funcionamiento.

Las ideologías son la falsa ayuda que recibimos tras el hundimiento del cristiano barco en el que navegábamos.

Falsa ayuda porque las ideologías son religiones a las que les faltan las extremidades.

Y les faltan porque se centran en campos muy concretos del mundo, por lo que no son capaces de dotarte de un sistema de creencias que una cada aspecto de tu pensamiento, creando uno completo.

Así, imagina que el mundo es un mapa repleto de oscuridad. Y que tu sistema de creencias es un pequeño círculo de luz.

Te sentirás seguro dentro de ese círculo iluminado y siempre analizarás el mundo desde ese punto de vista.

Sin embargo, es tu decisión ampliar o disminuir cada vez más ese círculo.

Así, cuanto más amplió sea el sistema, menos miedo tendrás a lo desconocido y más disfrutarás de los matices de otras personas.

Por lo que si te adhieres a varias ideologías NO interconectadas, desarrollarás inseguridades en los aspectos que queden vacíos, buscando una nueva ideología que trate de cubrirlos, en lugar de formar un sistema de creencias completo por ti mismo.

Y no solo eso, incluso entre ideologías que apoyan puntos parecidos hay diferencias irreconciliables.

Y estas diferencias harán que no sepas qué creer exactamente.

Por otra parte, estos sistemas se basan en sostener que todos tus problemas son por culpa de un colectivo que es contrario a ti.

¡Y esto lo vemos todos los días!

  1. Para los comunistas, la culpa de sus problemas es de los capitalistas.
  2. Las feministas radicales, creen la culpa de todos los problemas de las mujeres la tienen todos los hombres.
  3. Para los negros, los blancos tienen la culpa de todo.

Y podríamos seguir así durante un par de horas.

Este tipo de ideologías lo vemos porque la gente tiene miedo, está insegura sin un campo de creencias completo.

Y como están consumidas por la homeostasis y más perdidas que nunca, entonces buscan una excusa, que les exculpe de su comportamiento.

Porque no saben luchar.

Su vida es una mierda, así que necesitan agarrarse ‘a un clavo ardiendo’.

Porque cometen tantos errores que necesitan evadir responsabilidades.

Y porque todos nos sentimos más a gusto cuando la culpa de algo que nos afecta a nosotros no es nuestra. Por eso, entre ellos, tratan de reiterarse:

  • No es por tu culpa, sino de los contrarios.
  • Para salir del problema, debes enfrentarte al enemigo.
  • Cuando fracases de nuevo, seguirá sin ser tu culpa.
  • Cuando te muestren los puntos flojos de tu ideología, retíralos la palabra. Si es por una red social, bloquéalos.
  • Y poco a poco, caerás en una ideología con forma sectaria y sin fundamento lógico y racional, aunque nunca reconoceremos que tiene esa forma y esa carencia.

Nietzsche dijo así que la muerte de Dios en el siglo XX conllevaría millones de muertes. Y no se equivocó.

Las personas con diferentes ideologías se enfrentaron y se enfrentan con más odio que nunca.

Del mismo modo, también podemos observar por qué la cultura musulmana se opone tanto a la europea.

Ven en las preguntas del mundo occidental un peligroso ataque capaz de minar el sistema de creencias que sostienen.

Y es una cultura que, a diferencia de la cristiana, no ha conseguido desarrollar la racionalidad científica.

Es decir que, si destruyésemos su cultura, no serían capaces de adoptar una mentalidad parecida a la nuestra en cuestión de un par de décadas. Pues, como hemos dicho, no se puede hacer ese paso tan rápido.

Postmodernismo: La caída de todo gran sistema de creencias.

Después de las grandes guerras mundiales que predijo Nietzsche llegó el postmodernismo.

Esta corriente filosófica de pensamiento sostuvo que los grandes sistemas de creencias han muerto. Que son falsos. Porque se dieron cuenta que todo es relativo, y que un punto se puede analizar desde cientos de posiciones diferentes.

Así, cada persona defenderá su punto de vista, su círculo de luz, su hogar mental, eliminando de raíz la capacidad de generar sistemas de creencias comunes a las grandes masas como en el pasado.

Así, caímos en el subjetivismo más absoluto.

No existe ‘la verdad’, sino que cada uno tiene la suya.

Ante esta situación, el mundo se descolocó. Desde entonces, las diferentes culturas se están hundiendo a velocidad de vértigo.

La sociedad se ha dividido en diferentes facciones.

Facciones que dicen adoptar un sistema de creencias, pero que en realidad son simples ideologías incompletas, casi imposibles de defender y de dar soluciones reales a los problemas.

Además, adoptan actitudes de rechazo a lo extraño, aunque esa ideología fomente ‘la igualdad’ y ‘la diversidad’.

Normalmente, cuando se les rebate mostrándoles los errores inherentes a su pensamiento, atacan con el insulto fácil, pues no son capaces de racionalizar ordenadamente lo que ‘defienden’.

Estas facciones aumentan en número de participantes progresivamente, y no sabemos hasta cuándo aguantará.

Los estados occidentales están al borde del conflicto porque la gente se siente unida solo a los de su grupo.

Y los de su grupo son los que quieren enfrentarse con los contrarios, debido a ese sistema de creencias tan reducido.

Nietzsche también predijo esto, así que trató de encontrarle una solución al problema.

La solución de Nietzsche ante este problema.

Él decía que, tras la caída del cristianismo, cada uno debería suplantar la posición que había ocupado Dios.

El Dios cristiano nos daba valores, pues ahora seríamos nosotros los que los creásemos.

Armado con esta idea, construyó un inmenso camino para convertirte en una persona con valores propios, creados por ti. El camino hacia el superhombre.

Sin embargo, poco después aparece el psicoanálisis, que sostiene que no puedes crear tus propios valores, pues no te controlas a ti mismo.

Es decir, defiende que eres la suma de un gran grupo de personalidades que viven dentro de ti, cada una de ellas con sus miedos y motivaciones, y tú eres la unión de cada una de ellas.

Así, Carl Jung rebatió la idea de Nietzsche de que somos plenamente capaces de formar nuestros valores, ya que no podemos controlarnos en todo momento.

Como el problema no quedaba resuelto, Jung ofreció una nueva salida.

La creación del sistema de creencias de Jung

Jung era consciente de que no nos conocemos bien. Sabía que cualquier acción que realizamos lleva por detrás una alta cantidad de información que desconocemos.

Es decir, nos movemos, andamos y hablamos de una manera determinada, pero no sabemos exactamente por qué lo hacemos así y no de otra manera.

Nos cuentan historias, escuchamos música y conversamos con la gente. Y en las moralejas de cada una de estas actividades, hay una información que no procesamos conscientemente.

Entonces, Jung se preguntaba: ¿de dónde nacen los pensamientos y las ideas que formarán tu sistema de creencias?

Su respuesta: de los sueños.

Defendía que captamos del ambiente diferentes patrones que se almacenan en el inconsciente. Durante el sueño, reformamos y ordenamos esos patrones, naciendo así un pensamiento.

Pensamiento sobre el que reflexionas cuando estás despierto, o nuevos que aparecen a lo largo del día. Es así como poco a poco unes las ideas y das vida a un sistema de creencias.

Aquí es necesario hacer algunos matices.

  • Muchos creen que los sueños son disparos aleatorios entre neuronas. No estamos de acuerdo. Si fuese así, los sueños no tendrían ninguna historia ni conexión entre las imágenes. Pero todos tienen una historia bastante hilada.

Es más, Jung defendía que tienen una estructura arquetípica parecida a la de los mitos.

  • Es interesante prestar atención a estas estructuras. Si la estructura de tus sueños es la de una tragedia, podría contaminar tu vida.
  • La ciencia ha demostrado que lo que aprendes de día, lo matizas de noche. Por eso, es bueno captar información de diferentes lugares pues, si no buscas ampliar tu pensamiento y tratar de entender nuevas posibilidades, entonces tu sistema de creencias se solidificará, limitando tu círculo iluminado, impidiéndote la evolución.

Conclusión.

El error de la retórica postmoderna es que no te permite elegir una interpretación, pues como cada uno tiene una, ninguna es verdadera. Pero debes crear una que para ti sea lo que más se asemeja a la realidad.

Debes elegir un camino, un objetivo que haga que cuando mueras el mundo se haya convertido en un lugar mejor de alguna manera.

Y para ello tendrás que competir contra diferentes personas, tendrás que mantener diferentes relaciones, y deberás hacer que tu sociedad progrese.

Y para que todo ello sea posible debes estar dentro de una narrativa, de un sistema de creencias que lo permita.

Así, deberás dejar de ser un cerrado de mente. Deberás entender todos los argumentos de todos los colectivos. Deberás comprenderlos y saber discutirlos.

Y, poco a poco, yendo hacia lo desconocido, serás capaz de generar nuevos mapas de pensamiento. Pero de esto hablaremos en el siguiente artículo.

Por el momento, quédate con esta idea:

  • Sin un sistema de creencias lo suficientemente amplio, no serás feliz. No serás exitoso. No serás más que un quejica que no es capaz de tomar responsabilidades.
  • Seguramente no tengas un sistema de creencias. Lo que tienes es algunas ideas provenientes de diferentes minorías, probablemente de donde hayas crecido. Y será imposible que hagas hueco en tu círculo iluminado a pensamientos diferentes al tuyo.
  • Es posible cambiar. Y crear un sistema de creencias lo suficientemente amplio como para ser feliz, exitoso y entender el mundo de una manera que te haga ser mejor.

Así que piensa. ¿Te gustaría tener uno sólido? ¿Y crees que lo tienes?

Esperamos que te haya gustado este artículo, ¡te esperamos en la segunda parte!

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